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Revista Alternativas en Psicología

Foto: Aldo Tapia

A pesar de que la noción de sociedad lleva implícita la cooperación entre sus integrantes y de que en la práctica los seres humanos trabajan unos para otros, la manera en que se ha organizado la vida social desde hace unos 3,000 años a la fecha, y cada día más, implica una estructura y una dinámica progresivamente productora de múltiples expresiones de neurosis y psicosis, debido a que los individuos tienden a centrarse en sus necesidades, deseos y aspiraciones inmediatas descuidando el nicho ecológico y social en que viven, el cual paradójicamente se cobra ese olvido propiciando frustraciones, soledades, vacíos emocionales y un clima proclive a la violencia.  Algunos individuos e instituciones se constituyen en elementos que frenan o reprimen la realización de las posibilidades de otros.

La neurosis constituye un estado de malestar y sufrimiento derivado del conflicto de una persona o una colectividad motivado por la contraposición entre los deseos y las obstrucciones o amenazas en que se desenvuelve la vida cotidiana. Freud (1923/1989), como Hobbes (1651/1984), consideraron que eso era inherente a la “naturaleza humana” y es la concepción común que prevalece todavía hoy en día. La neurosis produce reacciones exageradas ante acontecimientos que, desde otro punto de vista, podrían tener una solución práctica sencilla o resultarían inofensivas. La neurosis se intensifica ante los acontecimientos frustrantes, tiene como mecanismo de compensación la rigidez o el aferrarse a determinadas ideas o prejuicios, y tiene además dos mecanismos paliativos que la descargan transitoriamente: la búsqueda de placer inmediato y la generación del malestar de otros a través de la culpabilización o la agresión verbal o física. Sin neurosis no habría violencia ni consumo de estupefacientes y otras drogas no químicas.

 

En el enfoque de la Teoría de la praxis, la psicoterapia consiste en ayudar a los “pacientes” a revertir su frustración, aislamiento y vacío emocional, impulsándoles a realizar acciones que transformen su entorno físico-social para construir círculos virtuosos que propicien grados cada vez mayores de satisfacción que han de conjugarse con vínculos afectivos también de mayor intensidad gradual. Pero esto implica tanto el asumir y delegar responsabilidades como el involucramiento de cada uno con los intereses de otras personas con las que convive, de tal manera que las personas logren esencialmente hacer lo que quieren y no hacer lo que no quieren, es decir, dirigir su propio destino ampliando continuamente el margen de sus posibilidades en un proceso al mismo tiempo individual y colectivo. Para apropiarse del futuro se requiere del procesamiento del pasado y la acción sobre el horizonte del presente, por ello la psicoterapia no busca solamente el “insight” o “hacer consciente lo inconsciente” sino la transformación efectiva de la estructura y dinámica de vida en que se desenvuelven las personas que solicitan apoyo profesional.

Esta propuesta psicoterapéutica implica tener en perspectiva y contribuir paulatinamente a un nuevo proyecto de humanidad, en el que cada persona tenderá a actuar libremente sabiéndose y sintiéndose parte esencial de la sociedad, así como que los organismos sociales y la humanidad en su conjunto dejen de ser abstracciones para convertirse en poderes al servicio de cada uno de los individuos de la comunidad. Esto significa eliminar progresivamente la represión, la desconfianza recíproca, la vigilancia y el castigo como nociones y elementos constitutivos de los estados, las sociedades, las escuelas y las familias “modernas”. Sólo entonces los individuos y las colectividades serán verdaderamente libres al mismo tiempo que progresivamente se eliminarán las adicciones, la corrupción y la violencia, porque cada quien verá en los otros una parte esencial de sí mismo.

Referencias

Freud, S. (1923). El malestar en la cultura. Alianza Editorial, Madrid, 1989.

Hobbes, T. (1651). Leviatan o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. Fondo de Cultura Económica, México, 1984.