Marco Eduardo Murueta contacto videos Sobre Marco Murueta Enlaces libros inicio Inicio

English

Redes

Enlaces destacados

http://amapsi.org/Imagenes/amapsi-org.gif
Revista Alternativas en Psicología

La tradición psicoterapéutica inaugurada por Sigmund Freud a través de su teoría psicoanalítica se ha basado en la capacidad del psicoterapeuta para comprender, evaluar, diagnosticar y poner al alcance del paciente algunas ideas, frases, palabras o dinámicas relacionales que puedan influir favorablemente en la captación intelectual del “paciente” y, por tanto, mejorar su situación emocional para afrontar las circunstancias de su vida. A pesar de que el enfoque freudiano y la misma noción de “paciente” provienen del enfoque médico, en el ámbito psicológico no se ha generado un instrumental técnico para la psicoterapia análogo al que tienen los médicos para la curación de las afecciones corporales.

En el ámbito de la psicoterapia existe el prejuicio de lo que Rogers llamó “Terapia no-directiva” que es compartido por muchos psicoterapeutas de diferentes enfoques. Suponen que el psicoterapeuta solamente actúa como un espejo o como un apoyo para el “paciente”, quien es el único facultado para decidir lo que va a hacer o no. Se teme que los psicoterapeutas influyan indebidamente y hagan depender al paciente, por lo cual se cuidan de dar respuestas concretas al paciente, pidiéndole que sea él mismo el que responda a sus inquietudes. Muchos pacientes se desesperan por ello, porque para responder ellos mismos sus preguntas sienten que no requieren de recurrir a un experto que –además- les resulta caro si solamente les va a devolver lo que ellos mismos están diciendo. No deja de haber personas que requieren al menos ese espejo.  Para la Teoría de la Praxis es imposible “no-dirigir” o “no-decir”: todo silencio, toda frase, toda pregunta, toda actitud, algo dice y, por tanto, deseándolo o no el psicoterapeuta dirige a quien va a consultarlo.

Cuando en el ámbito psicológico se habla de “instrumentos” estos se refieren generalmente a la pruebas psicológicas o medios de evaluación para establecer con mayor precisión las características de la personalidad, la situación emocional o el estado psiconeurológico de una persona. Es decir, en lo concerniente al diagnóstico los psicólogos sí han desarrollado una gran cantidad de instrumentos técnicos. Sin embargo, para la intervención psicoterapéutica, si bien existen diversas técnicas de trabajo, generalmente no se cuenta con instrumentos estructurados; mucho se deja a la intuición y a las capacidades analíticas que en cada sesión pone en juego el psicoterapeuta. Algunos psicoterapeutas han utilizado instrumentos como audiocintas para la relajación o el apoyo en la lectura de determinados libros, o usan música, masajes, retiros, salidas al campo, según lo que consideren que puede ser útil para ayudar a reorganizar la vida emocional de los pacientes. Sin embargo, aún en esos casos mucho depende de la intuición y vocación personal del psicoterapeuta sin que haya una estructura clara y sistemática de instrumentación y tecnologización de la psicoterapia.

En la Teoría de la Praxis en psicología, desde una perspectiva dialéctica o integral con profundas raíces filosóficas, se han definido con precisión algunos conceptos básicos de tipo ontológico y epistemológico sobre lo que es la vida humana, sus rasgos distintivos y su proceso dinámico, con base en los cuales también se han establecido y delimitado conceptos fundamentales para el proceso psicoterapéutico, tales como: praxis, historidad, unidad semiótica, haz semiótico, carácter social del individuo, enajenación, neurosis, psicosis, paliativos de la neurosis, soledad, frustración, realización, amorosidad,  “ejes cartesianos” de la salud psicológica, grupos primario y secundario, y –sobre todo– salud y enfermedad psicológica.

Así, para la Teoría de la Praxis, la salud psicológica se basa en 3 criterios generales y 23 criterios particulares (ver artículo respectivo), los cuales son útiles para darle una dirección y un “mapeo” más preciso al trabajo psicoterapéutico. Con base en esos criterios de salud psicológica se ha diseñado y se ha probado por más de 20 años un paquete de instrumentos psicoterapéuticos, cuya primera sección se integra por una “Evaluación psicológica mensual” y 5 Ejercicios Psicoterapéuticos, cuya aplicación puede ser masiva, abierta, opcional y general, pero se recomienda aplicarlos de manera sistemática durante las primeras 5 o 6 sesiones de psicoterapia, de manera articulada con otras técnicas psicoterapéuticas propuestas por la Teoría de la Praxis, integrándose en el círculo virtuoso de la psicoterapia: estructuración emocional- generación de propósitos-realización de acciones con efectos previsibles-nueva estructuración emocional.

La Evaluación Psicológica Mensual es descrita en otro texto, por lo cual en este escrito nos ocuparemos de comentar solamente el paquete básico de 5 Ejercicios que pueden aplicarse en la primera etapa de la psicoterapia, los cuales corresponden a las siguientes subetapas y conceptos psicoterapéuticos:

  1. Ejercicio psicoterapéutico No. 1: Psicoterapia de apoyo
  2. Ejercicio psicoterapéutico No. 2: Autoconocimiento y estructuración de preferencias
  3. Ejercicio psicoterapéutico No. 3: Generación y estructuración de proyecto personal.
  4. Ejercicio psicoterapéutico No. 4: Manejo de emociones y vínculos
  5. Ejercicio psicoterapéutico No. 5: Involucramiento social y trascendencia

Están en proceso de preparación y perfeccionamiento otros Ejercicios y existen otros instrumentos ya diseñados, los cuales pueden usarse también de manera sistemática en las etapas intermedia y avanzada de la psicoterapia.

El paquete de 5 ejercicios psicoterapéuticos surgió a principios de los años 90’s del siglo XX, primero como un solo ejercicio, el cual fue perfeccionado a través de la experiencia clínica y posteriormente fue divido en cinco partes debido a que era muy extensa aquella versión y su procesamiento a través de varias sesiones se hacía complejo, dado que cada punto genera un diálogo entre psicoterapeuta y “paciente” para ampliar, profundizar y reorganizar el contenido. Cuando fue dividido en 5 partes el beneficio alcanzado fue mucho mayor, la sistematicidad mejoró, así como la retroalimentación de los pacientes, y también se potenciaron mucho los efectos logrados.

Además de los conceptos antes mencionados de la Teoría de la Praxis, los Ejercicios Psicoterapéuticos se basan en los siguientes conceptos:

a) Continua necesidad personal y colectiva de aclaración y estructuración emocional.

Las personas a veces son herméticas y no comparten fácilmente sus emociones y sentimientos porque han tenido malas experiencias al confiarlos; sin embargo, cuando hay la sensación de confianza y alguien comienza a comentar su historia, sus vivencias, sus conceptos, sus anhelos, etc., ocurre una especie de autohipnosis que hace que el tiempo sea insuficiente y pase sin sentirlo, mientras las personas desean continuar hablando sobre sí mismos. Este conocimiento lo he aplicado algunas ocasiones en que he convocado a una reunión de convivencia o de trabajo y algunos de los invitados llegan muy temprano o puntuales mientras otros llaman por teléfono para decir que vienen rezagados y tardarán 2 horas o más para llegar. Entonces, inicio un diálogo con los puntuales preguntándoles e interesándome (para lo cual tengo vocación) sobre su vida personal, su pensamiento, sus historias. Cuando llegan los que venían demorados puedo ver un cierto gesto en los puntuales de cierta incomodidad al ser interrumpidos en su autohipnosis. Esto también explica por qué los cafés y los restaurantes (y ahora también las redes sociales electrónicas) están generalmente abarrotados, aún cuando haya crisis económica, así como el efecto de abusar de la comida o de las bebidas que acompañan esas interminables charlas entre amigos íntimos, parejas, cómplices, conspiradores y socios. Los psicoterapeutas sabemos que un componente básico de la psicoterapia, al que se atribuye al menos un 50% de su efecto saludable, es que los “pacientes” se sientan escuchados, captados y comprendidos por parte del psicoterapeuta. A veces con eso es suficiente para producir grandes cambios en la vida de las personas.

En lugar del concepto de “catarsis” (limpieza, purificación) de origen aristotélico-freudiano o de la idea popular del “desahogo” emocional que suponen que a las emociones “hay que sacarlas” para que alivien la ansiedad elevada y se eviten posibles consecuencias corporales o accidentes, la Teoría de la Praxis considera que al hablar sobre las emociones y los sentimientos, al ponerlos en lenguaje y compartirlos con otras personas, se logra una estructuración de esas emociones y sentimientos, se les organiza, se les delimita; y es esta organización emocional lo que permite a la persona sentirse mejor y poder también estructurar y hacer más efectivas sus acciones. Esto es análogo a organizar el tránsito en la ciudad o poner o mantener en orden el closet, la recámara o la oficina. Por supuesto hay métodos y sistemas de organización que son más efectivos que otros. No basta con poner un semáforo sino que tiene que ser funcional a la afluencia de tráfico en la calle que controla. La mala organización puede ser contraproducente, como hay semáforos que dan mucho tiempo a calles con poca afluencia y demasiado poco tiempo  a avenidas con gran carga vehicular, con lo cual la existencia del semáforo logra lo inverso de lo que se proponía. En psicoterapia, darle prioridad a la expresión de resentimientos puede ser contraproducente, sobre todo si no se da espacio mayor a la expresión de valoraciones positivas.

Por esa necesidad de estructuración emocional y de aclaración autoperceptiva, las revistas comerciales, los sitios más conocidos de internet, muchos programas de televisión y de radio, hacen cuestionarios o “tests” (que violentan a la profesión psicológica) para que las personas se autoconozcan mejor, con claves de respuesta para darles una especie de diagnóstico y orientación sobre si es una persona “romántica” o no, si es “sexy” o no, etc. Más frecuente que el responder crucigramas o juegos enigmáticos durante la espera en una sala, es el responder esos “tests” que constituyen un atractivo y uno de las secciones que mucha gente busca dentro de una revista.

Asimismo, entre los alumnos de secundaria –que están en plena etapa de transición entre la infancia y la adultez, a la que llamamos adolescencia– hay un juego conocido como “el chismógrafo”, el cual consiste en una serie de preguntas personales que un amigo debe responder para que los demás lo conozcan. Los chismógrafos circulan ampliamente y son respondidos con gusto por los adolescentes. Posteriormente, en la preparatoria o en la universidad, los chismógrafos se traducen en preguntas personales o indiscretas de un grupo a cada uno de los participantes para animar y hacer más interesante una reunión de convivencia.

Por otra parte, más allá de la expresión oral de pensamientos y emociones, la escritura acerca de ellas permite plasmarlas en forma más clara y estable, así como tiene efectos más duraderos y puede ser revisada después de algún tiempo. Por eso algunas personas, especialmente los adolescentes, recurren a un diario, al cual confiarle lo que están viviendo.

Como lo demuestran algunas pruebas psicológicas conocidas que usan “frases incompletas”, es posible motivar la expresión de ciertos tipos de emociones a través de poner un núcleo verbal que es completado por el que responde. Esas pruebas han pretendido solamente evaluar la situación psicológica de una persona pero no habían captado lo que para esa persona puede estar significando el hecho de dar esas respuestas.

b) Viscosidad emocional

Expresar una determinada emoción, sobre todo a través de la verbalización de la misma, la consolida, la fortalece y genera una secuela emocional que puede influir sobre la manera de captar y procesar las vivencias subsecuentes. Conforme expresan sus pensamientos y emociones las personas van generando una percepción de sí mismos que les genera una sensación de identidad; así, una persona se autoconcibe como valiente, temerosa, tímida, sociable, etc, de acuerdo a lo que ha captado que ha sido su manera de ser. Favorecer la expresión de algunas emociones más que de otras contribuye a estructurar una cierta identidad de la persona.

También hemos podido comprobar el efecto de algunos estados emocionales sobre otros, como un efecto perceptual. Esto ocurre de manera diferente a otros efectos perceptuales; por ejemplo, si una persona introduce su mano primero en agua muy fría y luego en agua templada, percibirá a esta como tibia, a diferencia de quien no hubiese metido su mano al agua fría. Si, por el contrario, primero introduce su mano en agua muy caliente, esa misma agua templada ahora la percibirá fría. Emocionalmente es al revés: si una persona primero se ocupa de asuntos tristes o enojosos esto disminuirá la alegría que puede sentir al enterarse de una información positiva; y, al contrario, si primero se ocupa de la noticia que le produce alegría, cuando su atención se dirija a temas tristes o enojosos, estos tendrán un significado menos dramático. A este efecto de inercia emocional le hemos llamado viscosidad emocional por la analogía que hay con un líquido viscoso que, al invertir la posición del frasco en que está depositado, presenta resistencia al cambio y se demora en modificar su ubicación inicial, pasando lentamente a la nueva posición que la gravedad terrestre le exige.

c) Provocación de emociones más que comprensión de ideas

De acuerdo con la tradición occidentalista que separa mente y cuerpo, considerando que es el pensamiento y la lógica lo que sustenta las decisiones humanas, muchos psicoterapeutas equivocadamente suponen que el objetivo de la psicoterapia es hacer que el paciente tome conciencia de algunas informaciones que no ha captado o comprendan algunos conceptos para orientar sus emociones y sus acciones, por lo cual se esfuerzan en hacer notar, explicar o aclarar esos aspectos que consideran que han sido inadvertidos por el paciente. En la Psicoterapia de la praxis el enfoque es integral, de tal manera que las acciones y las expresiones verbales y el pensamiento (acciones también), son manifestaciones que conllevan una configuración emocional. De hecho, la etimología de la palabra emoción significa “lo que mueve”, es decir, no hay movimiento animal-humano sin e-moción. Por eso, la psicoterapia utiliza las palabras y otros elementos comunicativos para incidir sobre la configuración emocional de las personas. Así, a través de las palabras pueden generarse cúmulos de imágenes y otras sensaciones cuyo efecto emocional puede ser previsto y dirigido, especialmente si esas palabras son pronunciadas o escritas por la misma persona sobre la que se pretende generar un efecto. De allí el poder del discurso y, en especial, de las oraciones religiosas, de los himnos, de la música en general, de la poesía y de todas las expresiones artísticas: son generadoras de ciertas emociones.

De esa manera, los Ejercicios Psicoterapéuticos que se presentan a continuación pretenden generar ciertas emociones e incidir sobre la configuración emocional y la estructura sentimental de las personas que se animan a contestarlos. En primer lugar pretenden generar imágenes (recuerdos y fantasías) que produzcan un cierto estado emocional (sensaciones) agradable, que, a su vez, se traduzca en motivación (deseo) de hacer algo que, por lo mismo, pudiera ser favorable a la salud psicológica. El reto de estos instrumentos psicoterapéuticos es lograr que ese deseo sea lo suficientemente intenso y/o duradero para producir la acción consecuente y así provocar círculos virtuosos en la vida de esa persona. 

Los reactivos para generar esos deseos de acción están basados en los 23 criterios particulares de la salud psicológica, por lo cual si se logra provocar las acciones se estará contribuyendo de manera significativa a mejorar notoriamente el nivel de salud psicológica de esa persona.  La misma estructuración emocional que se logra con los ejercicios es ya un elemento importante de salud psicológica y, por tanto, es base de la psicoterapia.

Mayéutica

Uno de las evidencias psicológicas descubiertas en las investigaciones clínicas con base en la Teoría de la Praxis es que si una persona expresa por sí mismo y de manera espontánea un deseo, una opinión, una idea, se genera mucho mayor compromiso emocional con esos conceptos que cuando esa misma expresión le es indicada, propuesta o sugerida por otra persona. De esa manera, los Ejercicios Psicoterapéuticos, a través de frases incompletas, generan expresiones espontáneas de los “pacientes” que serán favorables a su salud psicológica y con las cuales estarán generando un compromiso emocional en el mismo proceso de pensarlas y escribirlas, haciendo más potente su efecto sobre la vida cotidiana.

Cuatro niveles de aplicación

Los Ejercicios están diseñados para poder ser utilizados de 4 maneras, con diferentes niveles de potencia y profundidad:

  1. En el nivel más elemental, los Ejercicios pueden ser difundidos masivamente y ser contestados por las personas sin compartirlos con nadie más.
  2. El segundo nivel ocurre cuando la persona que realizó alguno(s) de los Ejercicios se anima a compartirlos con alguna persona cercana, con la cual pueda comentar y retroalimentar sus respuestas.
  3. El tercer nivel es cuando el Ejercicio forma parte de un proceso psicoterapéutico en donde las preguntas pueden ser retroalimentadas y profundizadas con el apoyo de un psicólogo.
  4. El cuarto nivel corresponde a la psicoterapia familiar o de grupo, en donde los ejercicios psicoterapéuticos son comentados entre varias personas retroalimentadas y guiadas por un psicólogo.

Evaluación psicológica, estadística e investigación

De manera secundaria, también los Ejercicios Psicoterapéuticos pueden ser instrumentos que contribuyan a la evaluación psicológica y, por tanto, proporcionan información valiosa para el psicoterapeuta, complementaria a la entrevista. De la misma manera, es interesante realizar análisis estadísticos sobre el tipo de respuestas que se dan a cada reactivo y de manera integral, por lo cual estos Ejercicios constituyen también una veta interesante de investigación psicológica, en la medida en que proponen núcleos claves para generar haces semióticos dentro de diversos ambientes psicoculturales, y su movimiento a través de los años. Dichas investigaciones pueden ser puntos de referencia importantes para comprender la situación y las posibilidades psicológicas de una comunidad, de un grupo o de una institución.