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Revista Alternativas en Psicología

Descarga la Nueva Constitución Mexicana en pdf

Marco Eduardo Murueta

Desde hace más de dos años venimos trabajando un nuevo diseño constitucional y en mayo pasado logramos plasmar como libro el Anteproyecto de Nueva Constitución Mexicana 2018 y estamos convocando a instalar un Nuevo Congreso Nacional Constituyente los días 13, 14 y 15 de octubre de 2017. Como preparación para el Nuevo Congreso Constituyente estamos haciendo presentaciones del libro anteproyecto de la Nueva Constitución Mexicana 2018.

Nos están preguntando cómo va a funcionar éste nuevo Congreso Constituyente, y, como se llevará a la practica la nueva Constitución. Para responder, hay que recordar que José María Morelos convocó al Primer Congreso de Anáhuac en septiembre de 1813, en pleno poder virreinal, sin internet ni teléfono. Convocó así, al años siguiente (1814) al Congreso de Apatzingán, donde se redactó y aprobó la Constitución de Apatzingán, que nunca entró en vigor pero reflejaba las aspiraciones de los luchadores por la independencia nacional que siete años después se logró y 10 años después fue el referente para el establecimiento de la Constitución de 1824 que hizo nacer a los "Estados Unidos Mexicanos".

También hay que recordar que Villa y Zapata tomaron el Palacio Nacional en 1915 y podrían haber sido gobierno si no fuera porque no tenían un proyecto constitucional ni un equipo para gobernar. En cambio, la terminación del proceso revolucionario se debió a la iniciativa de Venustiano Carranza para convocar al Congreso Constituyente en 1916-1917 que redactó la Constitución de 1917, logrando que su fecha de promulgación el 5 de febrero de ese año se considere formalmente con la terminación del período revolucionario que había ya costado más de un millón de vidas, y podrían haber sido más si no hubiera sido por el Congreso Constituyente, el nuevo pacto social.

Hasta ahora las revoluciones han sido explosiones populares detonadas por un Grito o un Plan (Plan de Ayutla, Plan de San Luis Potosí, Plan de Ayala). Los planes han sido esbozos constitucionales. Después de las revueltas sociales, uno de nuestros próceres tomó la iniciativa de convocar a un congreso constituyente (Benito Juárez en 1856-1857 y V. Carranza en 1917). Los Congresos Constituyentes han incorporado como pueden los anhelos más sentidos que se han expresado en la explosión y en la revuelta, en parte por eso las constituciones pueden tener limitaciones de origen, a pesar de sus avances.

Ahora, antes de una mayor explosión social, un conjunto de organizaciones, desde 2014 comenzamos a estudiar la constitución vigente y a diseñar un nuevo proyecto que pueda consensuar los anhelos y posibilidades actuales del pueblo mexicano, tomando en cuenta todas las experiencias de la humanidad (sociales, políticas, económicas, filosóficas, pedagógicas, jurídicas, ecológicas, etc.). Consideramos que avanzar en un nuevo consenso nacional puede funcionar como detonante y como canal organizador de las luchas del pueblo mexicano, hacerle sentir, palpar, imaginar, una nueva posibilidad social articulando en un todo los diferentes aspectos necesarios para una nueva vida social. No se puede solamente cambiar la educación sin cambiar la economía, la política, la ecología, el sistema jurídico, ni a ninguno de estos aspectos primero que otros. Es necesario un cambio racional de conjunto.

Si logramos ese nuevo consenso-aspiración-sueño compartido por muchos mexicanos, será menos necesario contar con un líder carismático en el que la intuición del pueblo deposite su confianza y su fé. Una sola persona cuyas limitaciones y vaivenes, inclusive de salud, se vuelven determinantes del destino de todos sus seguidores.

El Nuevo Congreso Nacional Constituyente al mismo tiempo será un convocante y un organizador de las luchas sociales. Tendrá su propio Diario Oficial. Se articulara con nuevas instituciones emanadas del proyecto, como ya existe el Consejo de Transformación Educativa y así podemos crear otras instituciones para sustituir-rebasando a las actuales. Un movimiento municipal podrá formar el consejo municipal y desplazar al presidente oficialista, y si son varios municipios los que desarrollan un movimiento unidos pueden formar el consejo político estatal con la idea de desplazar al "gobernador oficialista". Y así un movimiento nacional puede formar el Consejo Nacional y convocar a desconocer a la clase política. Obviamente estamos hablando de movimientos fuertes como el del gasolinazo o, más aún, como el que se dio después del secuestro de los estudiantes de Ayotzinapa. Si estos movimientos tuvieran un instrumento constitucional y un equipo de personas con capacidad de coordinar o instituciones alternativas relativamente desarrolladas estaríamos en condiciones de desconocer a la clase política respectiva como ya lo demostró Cherán.

Si un Consejo Político Municipal logra desplazar al presidente munciipal oficialista, allí declararemos vigente la nueva constitución y comenzará todo a operar con base en ella. Hasta donde sea posible. Y así a nivel estatal y a nivel nacional.

Está claro que los priistas y panistas no van a soltar el poder nacional por la vía electoral, y si lo sueltan en 2018, la Nueva Constitución Mexicana, previamente aprobada, podría ser un acicate para el nuevo gobierno popular y la base que podría tenerse como una referencia importante por parte del nuevo poder logrado vía elecciones.

Un nuevo consenso nacional, una nueva constitución, así se convierte en un elemento altamente revolucionario, un punto de referencia para todas las luchas, incluso para corregirlo o mejorarlo.