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Revista Alternativas en Psicología

Para Marco Eduardo Murueta, psicólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el prejuicio es una actitud que podemos observar en la vida cotidiana, es un proceso que conduce a la discriminación y es producido por múltiples factores.

"Las personas que prejuzgan pueden sentir desagrado por quienes son diferentes a ellas o porque no son del lugar, como los 'fuereños', y comportarse de manera discriminatoria, incluso violenta, al considerar a los otros como ignorantes o peligrosos”, detalla en su libro "Psicología de la Violencia, Tomo 1".

Fragmento de la nota Así surgió la frase 'Haz patria, mata un chilango' de El Universal.

Foto: Cuartoscuro

Nestora Salgado es una líder social respetada nacional e internacionalmente.

Entre las teorías psicológicas, la Teoría de la Praxis es la que más raíces filosóficas explicitas tiene. Es continuidad del pensamiento dialéctico de Heráclito, Hegel, Marx, Nietzsche y Gramsci. La praxis es la acción humana que, a diferencia de la conducta de otros animales, puede dirigirse a propósitos mediatos, recuperando la experiencia de otros; hace historia y es producto de la historia. La psicoterapia de la praxis está dirigida a superar el sufrimiento producido por la enajenación o despersonalización, cuando una persona no logra avanzar en lo que quisiera o le gustaría y/o no tiene un grupo de familiares y amigos con quienes compartir sus anhelos, triunfos y frustraciones.

Marco Eduardo Murueta

Hay que recordarle a Trump que su frontera es más allá de California, Arizona, Colorado, Nevada, Tejas y Florida, que son territorio mexicano.

Desde Bolívar, Morelos y Martí, la unidad latinoamericana ha sido un anhelo reiterado miles de veces por quienes sueñan con la emancipación y el florecimiento de este continente. Padecimos ser colonias de España y Portugal entre los siglos XVI y XVIII. Antes que nosotros fueron los criollos norteamericanos quienes declararon su independencia de Inglaterra en 1776 al tiempo que acababan con los pueblos originarios de esa región y se beneficiaban de los esclavos traídos de África. Cuando la mayoría de los países latinoamericanos lograron independizarse de España y Portugal en la tercera década del Siglo XIX, los ingleses, los franceses y los norteamericanos se disputaron los recursos naturales de la América Latina. Apenas declaradas algunas de las independencias latinoamericanas, en 1823, el Presidente de Estados Unidos, James Monroe, expresó la famosa frase “América para los americanos” (la Doctrina Monroe), como una señal para los europeos. Y así fue. Nuestros países se hicieron colonia económica y, por tanto, política y cultural del vecino norteamericano, que de esa manera se convirtió en el más poderoso del planeta, arrebatando a México más de la mitad de su territorio en 1847.

Entre la pobreza, las limitaciones educativas en un mundo cada vez más industrializado y las dificultades político-organizativas, nuestros países en mucho se esforzaban por imitar la vida de las potencias europeas, primero, y luego, cada vez más, la estadounidense. Los grandes recursos naturales de la América Latina han sido saqueados de manera continua y progresiva por Europa y Norteamérica, sin que hasta ahora logremos detener esa tendencia depredadora. Desde el Siglo XIX, una y otra vez los gobiernos estadounidenses se han metido en la vida política de los países latinoamericanos, incluyendo invasiones militares y manipulación de gobiernos y gobernantes puestos a su medida, al menos hasta 1959 con la Revolución Cubana, que al independizarse de Estados Unidos ha sido castigada con el bloqueo y las consecuentes carencias económicas y limitaciones políticas. Gobiernos como el de Lázaro Cárdenas, en México, y Juan Domingo Perón, en Argentina, constituyeron excepciones de gobiernos nacionalistas que reivindicaron parcialmente la soberanía de sus países ante el acoso estadounidense y europeo a mediados del Siglo XX. Jacobo Arbenz, en Guatemala, y Salvador Allende, en Chile, lo intentaron pero fueron derrocados, perseguidos y, el último, asesinado, por fuerzas militares proestadounidenses. En Nicaragua, la Revolución Sandinista de 1979, tuvo también una existencia efímera y terminó descompuesta y desprestigiada, en mucho por el acoso de Los Contras, patrocinados por el gobierno de Estados Unidos.

Foto: TECHO

La integración entre el deber y la espontaneidad es la esencia de la libertad, lo cual solamente es posible si cada persona siente a los demás como parte de si mismo. De allí la importancia del afecto como aspecto fundamental de una nueva sociedad, en la que predomine el libre compromiso con la comunidad. El afecto, como la electricidad, tiene causas que lo producen y eso es lo que se requiere hacer para promover la transformación social. Los niños que desde la casa y la escuela realicen acciones a favor de la comunidad sentirán a su país y a su mundo como parte de si mismos. No podrán abusar de lo que aman.